_MG_9884

Alfonso García, Fonsi para los amigos, es un cosechero de San Asensio. Toda su vida ha corrido entre la viña y su bodega. Empezó con muy poquito y a base de esfuerzo a conseguido ir poco a poco ampliando su superficie de viña y, por fin, tener su propia bodega.
“¿Qué es un cosechero? Pues el que elabora sus propias viñas y luego las comercializa. Yo soy agricultor, me considero agricultor. ¿Qué otra cosa soy sí no? Hemos ido comprando viñas con mucho esfuerzo. Nosotros hacemos las labores,… También hacemos vino, pero el vino se hace sobre todo en el campo”
Es una explotación familiar, en ella se esfuerza toda la familia. El hijo de Fonsi se dedica ya a trabajar la tierra y a ayudar en la bodega , tiene incluso ya alguna viña propia. El futuro parece asegurado, pero el camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil._MG_9753
” Cuándo empecé no teníamos casi nada, todo ha habido que ir construyéndolo desde abajo, con mucho trabajo, poco a poco. Comprábamos una pequeña parcela aquí, a ver si ahorrábamos una perra para comprar otra…”
Fonsi enseña orgulloso su bodega a todo el que se acerca. ” antes hacíamos el vino en una bodega alquilada, en el barrio de las bodegas, de las de toda la vida” nos cuenta que estuvo elaborando durante años en estos calados tradicionales, con mucho trabajo,haciéndolo todo a mano. Todo suponía u gran esfuerzo,llenar el lago, cargar y descargar la prensa manual, sacar los mostos, limpiar. ” Pero bueno, había que hacerlo, no había más remedio”
Cuando ya por fin tuvo recursos para construirse su propia bodega,escogió un lugar en el barrio de las bodegas.
Pero sobre todo escogió hacerla de una manera particular:
“El arquitecto quería que hiciéramos el techo del nuevo calado plano!con una placas de hormigón. Pero yo no quería hacerlo así,quería que la bodega me recordara a los sitios donde yo había trabajado toda la vida, es lo que yo había vivido, mi cultura. Y le dije que quería que la bodega tuviera bobedillas que recordarán un calado antiguo, que quería sentirme unido con mi pasado. Me costó convencerle, para él no tenía mucho sentido, peor me dio igual.
Para hacerlo hubo que hacer un diseño de obra un poco particular. Me acuerdo que cuando venía la gente del pueblo a ver la obra decían que sí estaba loco llenando el calado de columnas, pero yo tenía claro lo que quería.

_MG_9618
Al final, hicimos la bodega con las bóvedas, como las de antes. Cuando la miro me alegra recordar que es parecida a las bodegas de siempre, con las curvas del techo de roca viva o de sillería, pero con esa forma. Haberlo hecho de otra manera hubiera sido más barato, pero estoy muy contentó de que la forma de la bodega recuerde a lo tradicional, es como una continuidad.
Ahora la gente que antes decía que estaba loco, viene y le gusta, a los visitantes también les gusta mucho, pero sobre todo a mi me hace sentirme satisfecho y orgulloso de mi pasado”.
A nosotros nos impresiona su seguridad, su convicción en lo que ha hecho y su cariño a la tradición.
Visitar la bodega y pedirle que te explique su bodega, compartir su pasión por el campo y por el vino y sus porqués a la hora de hacer las cosas, es una experiencia extraordinaria. Que además, con toda seguridad, terminara en conversación alrededor de uno de sus magníficos vinos.

Julio Grande