Vendimia en Rioja Alta

Vendimia en Rioja Alta

El paisaje tiene una importancia fundamental en la calidad de vida de las personas. Contribuye a configurar las culturas locales y las identidades de los grupos sociales que los habitan. Y, sin duda, la responsabilidad de su cuidado, gestión y ordenación es responsabilidad de todos. L Carta Europea del Paisaje, define el paisaje como “cualquier parte del territorio tal como lo percibe la población…”.
Responsabilidad de todos, paisaje como percepción de la población, cuidado compartido del paisaje,… Todo estos aspectos se refieren a la implicación de las poblaciones, en especial las locales, en los procesos de gestión del paisaje.
Parece que existe un amplio consenso sobre esto. Pero para que del papel pase a la realidad es necesario abrir los oportunos canales de participación para que verdaderamente la voluntad de las comunidades locales sea tenida en cuenta. Paisaje y participación son conceptos que tiene que ir siempre juntos.

En este proceso de participación se tienen que abordar diferentes aspectos. En primer lugar la valoración de los paisajes depende de la opinión de los usuarios del paisaje, tanto de los más habituales (la población local), como de los visitantes al mismo. Con frecuencia la valoración de los paisajes se realiza a partir de criterios técnicos, especialmente medio ambientales, y la opinión de la población no es tenida en cuenta o se considera de una manera muy tangencial.
Parece evidente que en la conceptualización el paisaje que nos propone el Convenio Europeo, el papel de la “población” es fundamental. No puede haber una priorización de los criterios ambientales sobre otros. Quizá eso tenga que ser así en otros puntos de la ordenación territorial, pero el paisaje es una construcción social y no depende de manera directa de los aspectos ambientales, sino de cómo es percibida, y por tanto valorada, la relación entre los factores naturales y los factores humanos.
Es necesario pues establecer sistemas que nos permitan conocer la opinión y la valoración de los paisajes de las colectividades que observan y habitan el territorio que soporta ese paisaje. Existen diferentes metodologías para ello, es necesario aplicarlas. Y, teniendo en cuenta que la opinión sobre el paisaje puede ir cambiando a lo largo del tiempo, será necesario además establecer un procedimiento para repetir con una cierta periodicidad estos criterios de valoración.
Pero el proceso de participación no puede quedarse sólo aquí. Es necesario que la gestión del mismo se realice de una manera compartida entre la población y los organismos responsables. Este proceso tiene que ser aceptado por todas las partes. En nuestro país no estamos demasiado acostumbrados a los procesos participativos, pero sin duda para hacer buenas políticas territoriales hay que tener en cuenta la opinión y las necesidades de la población local.
Hacerlo de otra manera solo no solo dificultará la puesta en marcha de la correcta gestión del territorio y del paisaje, sino que puede generar incluso el efecto contrario al pretendido, enfrentando a la población con los criterios impuestos. La reglamentación no pueden sustituir nunca al consenso, tiene que de ir de su mano.