Vi–as en oto–o, Rioja Alta, DOC Rioja, Haro, la Rioja
El paisaje cultural del vino y el viñedo de La Rioja y Rioja Alavesa es, sin duda un paisaje singular, excepcional, único. Es un paisaje con una larga historia que ha modelado a lo largo de los siglos el territorio. Pero esto es frecuente en los paisajes del vino de Europa. Es sin duda un factor importante pero en sí mismo, no aporta excepcionalidad al paisaje.
Nuestro paisaje es único porque su clima es extraordinario para la vitivinicultura, porque hemos adaptado todo el territorio al cultivo de la vid. Porque para esto hemos tenido que buscar soluciones diversas, adaptadas a la realidad concreta de cada pequeño espacio. No hay dominantes claras, en cada lugar se ha buscado la respuesta más adaptada a esa realidad específica.
La diversidad del territorio genera esa diversidad de paisaje. No es este ni aquel lugar concreto el que determina su valor único. Es precisamente la complejidad del sistema lo que sorprende en el territorio del vino de Rioja.
Es en la asociación de la multiplicidad donde se encuentra el valor de nuestro paisaje. Por eso es uno. Por eso no hay mejores ni peores espacios. Por eso la visión sobre el paisaje es amplia, holística. Por eso nuestro paisaje es generoso. Por eso es excepcional.