Rioja wine cultural landscape
Estamos en víspera de que se vuelvan a abrir los programas de desarrollo rural vinculados a la metodología Leader, una metodología que se fundamenta en la participación local en la definición de las estrategias y en la realización de las mismas. Un momento idóneo para plantear como podemos integrar en las mismas el concepto del paisaje cultural.
El paisaje cultural del vino y el viñedo tendrá que ocupar un papel importante en estos planes de actuación. Ha sido y es cada vez con más fuerza, un elemento fundamental en el territorio. Es por ello que los planes de gestión deben buscar un adecuado equilibrio entre la necesidad de conservación del paisaje y la ordenada planificación de uso.

El desarrollo rural tiene un objetivo primordial: mejorar la calidad de vida de los habitantes de una zona. Dedican una parte importante de su esfuerzo a la generación de actividad económica desde la óptica de que la actividad y la generación de empleo son requisitos fundamentales para el mantenimiento de población y la mejora general del territorio.
Esto es necesario pero no ni suficiente ni exclusivo. Otros factores como son el fortalecimiento de la relación de pertenencia al territorio y la revalorización del espacio rural. Esto tiene mucho que ver con la identidad y con la vertebración social. Y es aquí donde el paisaje cultural juega un papel fundamental.
No se trata pues solo de que el paisaje mejore por el ejemplo el atractivo turístico, o genere valor añadido a las producciones locales, en nuestro caso del vino. Su principal papel va más allá: el paisaje cultural es una parte fundamental de nuestro patrimonio y de nuestra identidad.
Los planes de desarrollo se equivocarán si no son capaces de entender que es fundamental el trabajar en estos aspectos sociales y culturales. El desarrollo rural y el futuro del mundo rural no pasa sólo por disponer de oportunidades de empleo. Es necesario algo más.
Desde este punto de vista tenemos que entender el paisaje cultural como una tarea colectiva, como un elemento de cohesión social.
Los planes de desarrollo rural tendrán pues que trabajar para mejorar la economía local utilizando y poniendo en valor los recursos a su alcance, entre ellos el paisaje cultural. Pero deberán trabajar igualmente en su preservación y conservación del paisaje cultural, en la comunicación interna y externa de sus valores, en la animación social orientada a implicar a todos los agentes territoriales en el cuidado y conservación del paisaje y en el estudio difusión de los valores del mismo.
Si no, los planes de desarrollo quedarán cojos.